POR DANIEL DEU

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BATIR EL PARCHE (PARTE II)

El rendimiento de Mick en el colegio confundía a sus profesores. Sabían que era brillante, pero sus notas indicaban lo contrario. Y si las notas decían lo contrario, poco podían hacer. La experiencia resultó muy frustrante para el chico que soñaba con tocar la batería. Finalmente, al llegar a la adolescencia decidió que ya había tenido suficiente. “Un día salí del colegio y me senté en el suelo debajo de un árbol enorme. No soy una persona religiosa, pero con lágrimas en los ojos le dije a Dios que no quería seguir más tiempo en ese lugar. Quería vivir en Londres y tocar en un club de jazz. Era algo completamente ingenuo y ridículo, pero me hice a mí mismo la firme promesa de ser baterista”.

Los padres de Mick entendieron que la escuela n era el lugar adecuado para alguien con el tipo de inteligencia de su hijo. A los dieciséis años les dijo que quería dejar el colegio y ellos, en lugar de insistir en que siguiera adelante hasta su graduación, lo metieron en un tren rumbo a Londres con una batería y lo dejaron para que persiguiera sus sueños.

Lo que vino después fue una serie de “oportunidades” que tal vez nunca habrían llegado si Mack se hubiese quedado en el colegio. Un día, mientras practicaba con la batería en el garaje, el vecino de Mick, un tecladista llamado Peter Bardens, llamó a su puerta. Mick pensó que Bardens iba a pedirle que dejara de armar tanto ruido, pero en lugar de eso lo invitó a tocar con él en un concierto que iba a dar en un club juvenil local. Esto llevó a Mick al corazón de la escena musical londinense a principios de los años sesenta. “De niño nunca me sentía realizado, pero entonces empecé a recibir señales de que estaba bien ser quien era y hacer lo que estaba haciendo”.

Su amigo Peter Green le propuso ser el baterista sustituto de los Bluesbrakers de John Mayall, un grupo del que en diferentes momentos formaron parte Eric Clapton; Jack Bruce, de Cream, y Mick Taylor, de los Rollings Stones. Más tarde, junto con Green y otro ex alumno de los Bluesbrakers, John McVie, formó Fleetwood Mac. El resto de la historia de álbumes multiplatinos y de estadios con las entradas agotadas. Pero incluso siendo uno de los bateristas más famosos del mundo, el análisis que Mick hace de su talento natural sigue llevando la marca de sus experiencias en el colegio “Mi estilo carece de estructura matemática. Me quedaría completamente paralizado si alguien me preguntase: “¿Sabes lo que es un compás 4/8?”. Los músicos con los que trabajo saben que en realidad soy como un niño. Si me dicen: “Ya sabes, en el estribillo, en el segundo compás…”, yo respondo: “No lo sé”, porque no veo la diferencia entre un estribillo y una estrofa. Los reconoceré si tocas la canción porque entonces podré escuchar la letra”.

Para Mick Fleetwood, alejarse del colegio y de los exámenes, que solo juzgaban una variedad muy limitada de tipos de inteligencia, fue el camino hacia el éxito. “Mis padres vieron que sin duda la luz que iluminaba a esta pequeña y divertida criatura no eran los estudios”. Esto sucedió porque entendió de forma innata que tenía aptitudes para algo que la nota de un examen nunca habría reflejado. Ocurrió porque eligió no aceptar que era “inútil según la norma”.

 

 

Fuente: Ken Robinson “The element”, Grijalbo, 2010.-

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