CULTURA ARGENTINA (Parte VII) - “Las grandes tiendas”
Antes de que se crearan los “shoppings” y los “malls”, sus mismas funciones económicas y sociales eran cumplidas por las grandes tiendas, lugares donde comprar y pasear, puntos de encuentro y para las calles céntricas de la ciudad, una señal de prestigio.
Harrods, Gath & Chves, La Piedad, McHardy Brown, San Miguel y Las Filipinas no solo eran grandes tiendas donde comprar, sino que también marcaban la tendencia en la moda de la época.
Las grandes tiendas argentinas nacieron a imitación de los grands magazins parisinos y los Department stores londinenses, que rápidamente establecieron un nuevo patrón de consumo, inicialmente para los sectores más pudientes, pero que luego tuvieron también sus versiones más accesibles.
A diferencia de los antiguos comerciantes que atendían detrás del mostrador, “mate en mano”, y conocían personalmente a cada uno de sus clientes, las grandes tiendas estaban divididas en departamentos (Damas, Caballeros, Botonería, Bazar y menaje, etc.), en los que los empleados de cada sección atendían las consultas de los miles de clientes que deambulaban por las tiendas.
En ellas se podía encontrar prácticamente de todo y, quien no tuviera mucho apuro, podía pasar el día en ellas. Sus locales se transformaron en referencia obligada por su surtido y su calidad. Las prendas eran exhibidas sobre maniquíes con cabezas de cera y cabellos naturales. Grandes tiendas como Harrods y Gath & Chaves, por ejemplo, además de confitería o salón de té incluían servicios tales como guardería y peluquería.
Gath & Chaves
La casa central estaba ubicada en Florida y Cangallo (actual Perón). El edificio fue proyectado por el arquitecto Edwin Merry a comienzos de la década de 1890, pero Salvatore Mirate fue el encargado de una remodelación total que se terminó hacia 1910. Las principales sucursales en Argentina, además del negocio en Capital, estuvieron ubicados en La Plata, Bahía Blanca, Rosario, Paraná, Mendoza, Córdoba, Mercedes en San Luis y Tucumán.
Tenía pisos de cedro y escaleras de mármol. Ostentaba imponentes vidrieras que eran ambientadas “a la francesa” o “a la romana”, según la colección que se quisiera presentar. Por fuera estaba revestido en mármol de Carrara, tenía ocho pisos a los cuales se accedía en modernos ascensores y un gran vestíbulo con claraboya. Tenía una confitería en el último piso con amplias terrazas al aire libre que permitían disfrutar de la vista de la ciudad.
En 1883, el santiagueño Chaves y el inglés Alfredo Gath (llegado a Buenos Aires hacía dos años) trabajaban en la Casa Burgos. El 8 de julio de ese año, fundaron Gath & Chaves. En 1901 se inaugura el primer edificio dedicado íntegramente a alojar a Gath & Chaves, con planta baja y tres pisos altos, en el cruce de las calles Piedad (hoy Bartolomé Mitre) y Florida. El 31 de marzo de 1908 la tienda se transforma en una sociedad anónima, con un capital de 6.000.000 de pesos oro. El 17 de septiembre de 1910, se inaugura la sucursal en Santiago de Chile con el aporte de capitales ingleses que se vieron interesados en invertir en el negocio. En 1922 Gath & Chaves se fusiona con Harrods Buenos Aires.
En 1925 fue inaugurado el anexo de la tienda en la esquina opuesta de la casa central, cruzando la calle Cangallo. Su arquitectura era similar a la del edificio de 1914, aunque carecía de cúpula. Entrado el año 1945 la firma ya cuenta con 19 sucursales. Finalmente, en el año 1974 la Gath & Chaves cierra. Su casa central en Cangallo (hoy Perón) y florida fue adaptada para sucursal bancaria y oficinas, perdiendo su interior las escalinatas y galerías.
Harrods de Buenos Aires
La tienda inauguró el 31 de marzo de 1914 y era la primera sucursal en América de la tienda londinense. A seis años de su inauguración, el edificio ya ocupaba toda una manzana y se había convertido en un importante centro comercial.
Fuente: Clarín, “Billetes y estampillas de los 200 años: muchas monedas y ninguna. Revista 7, Arte Gráfico Editorial Argentino, 2010.-
ACTIVIDAD PARA PENSAR
Nos iremos un poco más atrás en el tiempo hasta llegar a comienzos del siglo XVIII, mucho antes de la invención de Gath & Chaves y Harrods. En esa época la gente enviaba mensajes urgentes por medio de jinetes a caballo.
Un duque inglés, famoso jugador, apostó en esa oportunidad que podía enviar una carta de un lugar a otro situado a 40 kilómetros de distancia en 45 minutos o menos. Eso era mucho más rápido de lo que podía viajar un caballo. ¿Cómo hizo para ganar la apuesta?
CLAVES:
Pregunta: ¿Logró transportar la carta toda esa distancia en 45 minutos?
Respuesta: Sí.
P: ¿Utilizó cañones, armas, pólvora o explosivos?
R: No.
P: ¿El punto de partida era especial, como por ejemplo la cima de una montaña o un acantilado?
R: No.
P: ¿Utilizó caballos u otro animal?
R: No.
P: ¿Su método requería bastante preparación y ayuda?
R: Sí.
P: ¿Debo utilizar mi pensamiento lateral para resolver este desafío?
R: Sí.
(La solución la puedes enviar a info@nmoneurocapacitacionludica.com)
-Fuente: “Nuevo pensamiento lateral”. Ediciones De Mente., 2012.-