EL BAJO RENDIMIENTO EN LOS PARCIALES: ¿Problemas cognitivos o emocionales? Parte I
QUÉ ES EL APRENDIZAJE
Desde el punto de vista conductual, el aprendizaje es un proceso mediante el cual somos capaces de adquirir un nuevo comportamiento, conocimiento o habilidad.
Visto desde un enfoque cerebral, el aprendizaje nos lleva a entender al mismo como un proceso dinámico en el que el cerebro está en constante funcionamiento, analizando, asociando, elaborando nuevas conexiones cerebrales, afianzando las que están muy experimentadas, lo que confiere a nuestro cerebro una gran capacidad de adaptación al medio, una gran agilidad para la toma de decisiones, una gran eficacia en el proceso de aprendizaje y una gran capacidad para analizar nuevas situaciones y conductas.
YO ESTUDIÉ: ¿POR QUÉ MI BAJO RENDIMIENTO EN LOS PARCIALES?
Partamos de la siguiente hipótesis:
-el tema abordado ha sido estudiado en profundidad por el alumnado;
-los docentes han preguntado en el parcial lo acordado previamente;
-el tiempo estipulado para el examen ha sido el adecuado;
-el clima operante en el aula fue saludable;
-durante el tiempo de cursada, la relación docente-estudiantes ha sido muy cordial.
Llega el tiempo de corrección y los resultados alcanzados no son los esperados. Ni por los docentes, ni por los estudiantes. Y aquí, cabría preguntarnos: ¿por qué entonces, el bajo rendimiento?
Desde el campo cognitivo las respuestas probables serían las siguientes:
- en relación a los estudiantes: faltan afianzar conceptos, no estudiaron lo suficiente, hay temas que en ausencia de práctica profesional dificultan el aprendizaje, no han sabido interpretar las preguntas del parcial;
- en relación a los docentes: cuestionamiento a la estrategia didáctica; las preguntas han sido por demás muy elaboradas; son demasiado exigentes, etcétera.
Profundizar sobre estas cuestiones implicaría no es la idea de este artículo; desde un enfoque basado en las neurociencias, me interesa analizar el mantenimiento de un buen estado cerebral.
LA NUTRICIÓN MENTAL
Está comprobado desde hace mucho tiempo que nuestra capacidad de aprendizaje, lenguaje, atención, memoria, funciones ejecutivas, rendimiento cognitivo y hasta los estados de ánimo están directamente ligados al consumo de ciertas sustancias contenidas en alimentos específicos.
Nuestro cerebro necesita alimentarse de ácido aspártico, ya que este aminoácido favorece las conexiones sinápticas y el aprendizaje. De ahí, la importancia de incorporar a nuestra dieta: huevos, papas, granos y los germinados de semillas. El ácido glutámico está involucrado en funciones cognitivas tales como la memoria y el aprendizaje. Se encuentra principalmente en las harinas y las papas. También es importante destacar el triptófano; el cerebro lo utiliza para la producción de serotonina, un neurotransmisor que desempeña un papel importante, junto con la dopamina, en la regulación de los estados de ánimo, el sueño y el apetito, y otras funciones como la atención (aquí también interviene la tirosina) y la memoria. Algunos de los alimentos que favorecen a este neurotransmisor son la leche, el yogur, el queso; las bananas, los huevos y la carne. Otro aminoácido es la fenilaladina, que es utilizada por la dopamina, un neurotransmisor con numerosas funciones, relacionadas principalmente con el control de los movimientos y los estados de vigilia. Se lo encuentra en grandes cantidades en la carne, los huevos, la remolacha, las chauchas, la soja, los granos y las almendras, entre otros alimentos.
Además, una buena dieta debe incluir un aporte adecuado de minerales en virtud de los beneficios que éstos ofrecen al organismo (calcio, hierro, zinc). Por ejemplo, la falta de hierro influye negativamente en el desarrollo del cerebro y en el rendimiento cognitivo. El hierro es posible encontrarlo en carnes, legumbres y frutos secos. El calcio en la leche y sus derivados. Los mariscos, la carne de cordero y las leguminosas son alimentos ricos en zinc.
Otro aspecto importante para complementar una buena alimentación, es beber agua regularmente a lo largo del día. Por lo general, no lo hacemos (me incluyo en la lista). Existen numerosos estudios que relacionan la deshidratación con una disminución de la capacidad física e intelectual de un individuo, independientemente de la razón que haya dado lugar a la deshidratación. La mayoría de los estudios concluyen que deberíamos ingerir como mínimo dos litros de agua al día. Vale destacar que la ingesta de infusiones de otro tipo, como, por ejemplo, el consumo habitual de gelatinas, ayuda a mantener un buen equilibrio hídrico.
Para la mayoría de los nutricionistas es ideal ingerir cuatro comidas diarias. En el día previo al parcial se recomienda un desayuno basado en frutas, lácteos y cereales; estos alimentos mejoran nuestra capacidad de aprendizaje, en el almuerzo: un buen trozo de pollo o pescado acompañado por vegetales, y de postre, alguna fruta; una deliciosa merienda que incluya arándanos, naranjas, bananas, melón y fresas. Por último, para la cena, es importante evitar las comidas pesadas y elegir infusiones de bebidas sin cafeína. Es aconsejable comer pescado con verduras al vapor, y de postre, frutas mixtas.
TRES RECOMENDACIONES DEL CHEFF
- disfrutar de nuestra alimentación masticando varias veces,
- evitar los apresuramientos que nos impone la vida cotidiana y,
- obviar los mandatos del subconsciente: no hay tiempo, te va a caer mal, mantener la sangre en la cabeza…
ACTIVIDAD PARA PENSAR
A continuación, verás algunos grupos de exquisitas frutas. ¿Qué grupos de frutas habría que elegir para tener tres frutas de cada clase?
(La solución la puedes enviar a info@nmoneurocapacitacionludica.com)
Fuente: “Test de inteligencia”, Juegos y Co, 2010.-