MATEMÁTICA TRAVIESA
Habían pasado unas pocas horas de viaje ininterrumpido cuando sucedió una aventura, digna de ser contada, en la que Beremiz, mi compañero, con un gran despliegue de talento, demostró en la práctica sus habilidades de genio de la ciencia matemática.
En las cercanías de un antiguo y casi abandonado refugio de caravanas, vimos a tres hombres que discutían apasionadamente a un lado de un grupo de camellos. Entre los gritos y los insultos, en la plenitud de la disputa, agitando los brazos poseídos, se escuchaban distintas exclamaciones:
-¡No puede ser!
-¡Esto es un robo!
-¡Yo no estoy para nada de acuerdo!
Entonces Beremiz, luego de hacer beber a su camello, intentó informarse sobre el tema en discusión.
-Somos hermanos- explicó el mayor de los hombres- y hemos recibido como herencia 35 camellos. Según la voluntad de mi padre, me corresponde la mitad de los animales; a mi hermano Hamet Namir, la tercera parte; y a Harim, el más joven, la novena parte. Pero no sabemos cómo realizar la división, y en cada intento de reparto propuesto, la palabra de uno de nosotros va seguida de la negativa por parte de los otros dos. No ha aparecido un resultado que conforme en ninguna de las particiones ofrecidas. Si la mitad de 35 camellos es 17 y medio, si su tercera parte y también la novena de la cantidad en cuestión, tampoco son exactas, ¿cómo proceder a la división?
-Muy fácil- dijo el Hombre que Calculaba-. Me comprometo a realizar con equidad el
reparto.
ACTIVIDAD PARA PENSAR
Tienes a tú disposición 35 camellos que debes repartir entre tres personas de la siguiente
manera:
Al primero debes entregarle la mitad, al segundo la tercera parte y al último, la novena
parte. Por lo que has leído en la historia, todas las divisiones son inexactas, con lo cual no es
posible cumplir con la condición impuesta por el padre a sus herederos.
Utilizando alguno de los “artilugios” que te facilitan las matemáticas ¿se te ocurre alguna
solución creativa?
Fuente: Tahan Malba, “El hombre que calculaba”, Goldfinger S.A., 2009. –