POR DANIEL DEU

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El sombrero azul

Seguramente has oído hablar de Edward De Bono y el pensamiento lateral. Sin embargo, no estoy muy seguro que hayas leído algún artículo sobre la lógica fluida y sus aportes a la creatividad. Aprendamos juntos de la mano de este autor, algo más sobre este apasionante tema. La piedra es dura, inalterable e inquebrantable. La piedra tiene forma definitiva. El agua es amable. El agua es suave y flexible.

La piedra se puede utilizar para atacar y, si se la ataca, resulta dura y sólida. Si se ataca el agua, no ofrece resistencia, pero podría tragar o ahogar a quien la ataque. Si colocamos una piedra sobre una superficie, quedará ahí, inmóvil. La piedra “es”. Si derramamos agua sobre una superficie plana, el agua se extiende y “explora”. A la menor inclinación, el agua fluye.

La piedra no cambia de forma dependiendo de su entorno. El agua no tiene forma, sino que se ajusta a la forma del recipiente que la contiene. Una verdad sólo en un cierto contexto. La lógica fluida enfatiza la importancia del contexto.

Si se coloca una piedra pequeña en un vaso y luego se ladea el vaso, la piedra terminará por caerse. La piedra solo estará dentro o fuera del vaso. Podemos derramar un poco del agua contenida en un vaso y, no obstante, conservar algo de agua en el vaso. No tiene que ser todo o nada.

Si se añade una piedra a otra, tendremos dos piedras. Si se añade de agua al agua no tendremos dos aguas. La nueva agua se mezcla con la antigua y se produce más agua. Este aspecto aditivo de la lógica fluida es muy similar a la lógica borrosa que está ganando tanta relevancia por su utilización en la inteligencia artificial. Las percepciones suman un todo, igual que la poesía.

La lógica rígida suele referirse a la conjunción “sino” para mostrar cómo los añadidos suman un todo.

La argumentación occidental está fundamentada principalmente en el impacto de la lógica rígida. La argumentación en el estilo japonés se fundamenta en la yuxtaposición de niveles sobre niveles, al igual que la lógica fluida.

Todo lo dicho hasta aquí proporciona una noción respecto a la diferencia que existe entre la lógica rígida y la lógica fluida. La manera más sencilla de resumirlo es decir que la lógica rígida se fundamenta en el “es” y la lógica fluida se fundamenta en el “hacia”: ¿hacia dónde fluye?, ¿hacia dónde conduce?, ¿hacia dónde señala?

La tradicional lógica rígida se fundamenta en la identidad: “Esto es una oruga”. También se fundamenta en el “tener” y en la “inclusión”. “Esta oruga es verde y tiene un cuerpo peludo”. La inclusión, la exclusión, la identidad y la contradicción son la materia de que está hecho el razonamiento. Creamos cajas en forma de categorías, clasificaciones y palabras. Juzgamos si algo pertenece a una cierta caja, y si pertenece, le otorgamos todas las características propias de esa caja. Ésa es la base de nuestro juicio y de nuestra certeza. Además, nos viene muy bien que sea así, aunque pueda conducirnos a la “tremenda prepotencia”. Donde está el “es” de la lógica rígido, recomiendo poner el “hacia” de la lógica fluida. En una próxima entrega responderemos a la siguiente pregunta: ¿qué queremos decir por “hacia”?

ACTIVIDAD PARA PENSAR

Un “rey” convoca a los tres “lógicos” de su pueblo y les dice que necesita un nuevo primer ministro que lo ayude a pensar. Le coloca un sombrero a cada uno, de manera tal que (como es esperable) todos pueden ver el sombrero de todos los demás menos el propio.

Cada sombrero es de color blanco o azul. El rey le garantiza que al menos uno de los sombreros va a ser azul…o sea, o bien habrá uno azul, dos azules o tres azules, pero seguro que no pueden ser los tres blancos.

Empieza a correr un reloj y cuando se llegue al minuto el que sepa su color debe decirlo y explicar cómo lo supo. Si al minuto de empezar el juego, ninguno dice el color de sombrero que tiene, correrá otro minuto. En ese momento, cuando se llegue a los 2 minutos, el rey volverá a preguntar
si alguien sabe ahora qué color de sombrero tiene…y así siguiendo, una vez por minuto. Ésas son las reglas.

Te propongo imaginar tres situaciones:

1) En la primera, luego de que pasa un determinado tiempo, uno de los participantes se levanta y dice el color de sombrero que tiene. 


2) En la segunda, otra vez, después de esperar un rato, son dos los participantes que se 
levantan y dicen su color de sombrero en forma correcta.

3) Y la última es cuando -después de esperar un rato- los tres se levantan al mismo tiempo y anuncian su color de sombrero acertadamente.

¿Te animas a explicar qué tipo de distribución había hecho el rey en cada situación y cuánto tiempo

hubo que esperar en cada caso?

(La solución la puedes enviar a direccionnmo@gmail.com)

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