¿QUÉ HAGO CON ESTAS FICHAS?
A lo largo de los siglos, el juego ha cumplido y cumple una importante misión: aportar al ser humano múltiples sentimientos y experiencias educativas diferentes a las que se puede acceder en la vida cotidiana.
Ahondando en explicaciones más profundas, el juego nos permite contactarnos con nuestro mundo interior, tomar conciencia del mundo exterior, y lo que creemos los más importante, desarrolla nuestro pensamiento creativo.
Entre los juegos más populares se encuentra el llamado Dominó. Para aquellos que no lo saben, está considerado un deporte que se practica con veintiocho fichas rectangulares, generalmente blancas por la cara delantera y de color por el revés, con aquélla dividida en dos cuadrados, cada uno de los cuales llevan marcados de uno a seis puntos o no lleva ninguno.
Aunque el dominó actual parece tener su origen en China, los primeros restos arqueológicos relacionados con el actual juego, proceden de Caldea, un desarrollado pueblo de la antigüedad, ubicado al sur de la región mesopotámica -y tiene más de 4.000 años-
Además de un juego divertido, requiere reflexión y una cierta estrategia; en torno a él se pueden realizar problemas muy interesantes, que pueden empezar con el número de fichas del juego, si en vez de cero a seis puntos hay otras variaciones: por ejemplo: sólo hasta cinco, o hasta siete.
También hay muchos otros problemas posibles sobre disposiciones de las fichas de formas diferentes (cuadrados, cadenas; formando todas ellas rectángulos cuatro por siete, etc.).
A continuación, le proponemos un interesante problema. Que se divierta.
ACTIVIDAD PARA PENSAR
Utilizando sólo cuatro fichas de Dominó, las cuales llevan impreso números en vez de puntos, intentará acomodarlas en el esquema que se le facilita, de manera tal que pueda hacer una correcta operación aritmética.
