POR DANIEL DEU

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ESTOY DE MENTE (PARTE I)

Muchas veces hemos dicho o escuchado en boca de otros decir: “me lo sé de memoria”; “algo tenía que hacer y me olvidé”

Muchas veces hemos dicho o escuchado en boca de otros decir: “me lo sé de memoria”; “algo tenía que hacer y me olvidé”; “el día que nació mi hijo…no me acuerdo que pasó”. Si nos preguntamos por qué suele sucedernos esto, la respuesta es muy simple, aunque el tema sea complejo: fallas de memoria y mecanismos de manipulación.

Expuesto de manera sencilla la memoria es el proceso de guardado de información que luego  intentaremos recuperar.  Si bien la neurociencia ha hecho muchos avances, todavía quedan muchos temas por resolver sobre el funcionamiento del cerebro humano. Y a las pruebas me remito: a veces somos capaces de recordar cosas que nos ocurrieron muchos años atrás, y al mismo tiempo, nos puede costar horrores rememorar qué cenamos el día jueves de la semana pasada. Nunca nos olvidamos de cómo andar en bicicleta, pero un amigo nos interrumpe cuando estamos diciendo algo, y ya no somos capaces de retomar el hilo de la conversación. 

Algunos científicos dicen que un sistema de memoria bien concebido debería hacer dos cosas bien: recordar algo cuando lo necesitamos y olvidar aquello que no nos resulta agradable. En este punto, la inteligencia artificial nos ha sacado ventaja. Para lo primero recuperamos el archivo y para lo segundo lo eliminamos. La principal diferencia entre el ser humano y la máquina, es que nuestro cerebro es contextual. Necesitamos una pregunta que lo active, que le dé pistas a la mente para salir a buscar. Este disparador puede ser verbal, aromas, alguna comida que saboreábamos en otra época: “las tortas fritas de la abuela”. El contexto es tan importante que, en algunos casos, basta con volver atrás unos pasos, para despertar el recuerdo. En las regresiones que suelen hacerse en los talleres de Reiki, esto es muy útil para cambiar recuerdos dolorosos por emociones positivas. Como el inconsciente no razona, no sabe que está bien o qué está mal, podemos engañarlo bajo hipnosis y borrar recuerdos que nos hieren, y reemplazarlos por deseos que generan alegría. 

En base a investigaciones, se han podido determinar varios problemas que debe enfrentar nuestra mente. Nada me garantiza que, si deseo traer de mi

memoria un recuerdo, este aparezca cuando lo necesito. Un buen ejemplo es aquello de “lo tengo en la punta de la lengua”. Sabemos que está por ahí, pero no exactamente dónde.

Muchos recuerdos son cambiantes y se pierden. Al intentar rememorar un hecho sucedido hace mucho tiempo, no subsiste casi ningún detalle. Ciertos recuerdos que quisiéramos guardar con nosotros por siempre desaparecen irremediablemente. Pero ese no es el único problema. En virtud de un proceso llamado re consolidación, las experiencias posteriores modifican los recuerdos previos. De ahí que sea común sólo traer a nuestra mente un recuerdo original deformado por todas las transformaciones que fuimos incorporándole posteriormente, haciendo el recuerdo cada vez menos fidedigno. 

Otra característica de nuestra memoria es que es muy manipulable. La memoria actúa con independencia de nuestra voluntad y de nuestro control. Todo lo que nos sucede desata recuerdos. Si alguien nombre a Borges, y eso solo alcanza para despertar diversas evocaciones en diferentes personas. Alguien puede imaginarlo leyendo en su sala. Otro lo recordará en su visita a París. Un tercero traerá a colación su problema de ceguera. Un cuarto recordará cuando se emitió la agenda del centenario de Borges con muchos de sus famosos poemas.

ACTIVIDAD PARA PENSAR

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