FILAS CON MONEDAS
31 de octubre de 2018, 14:10, hora de Nueva York. Los pocos centenares de miembros que pertenecen a una oscura lista de correo, entre los que se encontraban expertos en criptografía y redes distribuibles, entre otros, recibían un correo electrónico de alguien que se hacía llamar Satoshi Nakamoto. “He estado trabajando en una moneda electrónica que funciona exclusivamente de persona a persona, sin la necesidad de depositar la confianza en instituciones financieras”, escribía Satoshi. A continuación, los dirigía a un documento de nueve páginas, en el sitio web bitcoin.org, cuyo dominio había registrado un par de meses antes y donde describía esta nueva divisa, a la que llama bitcoin. A esta especie de libro blanco se puede acceder en internet buscando “bitcoin white paper” o, directamente, en www.bitcoin.org/bitcoin.pdf. En él se explica, en un texto claro pero árido, acompañado por ilustraciones, ecuaciones, código y notas al pie, este sistema de dinero digital. Habla de dinero, pero en una forma en la que prácticamente nadie de la calle entendería esa palabra. “Definimos una moneda electrónica como una cadena de firmas digitales”, escribe Nakamoto.
“Cada propietario transfiere las monedas a quien las envía firmando digitalmente un hash (función criptográfica) de la transición previa y la clave pública del receptor, y añade esto al final de la moneda. El receptor puede verificar las firmas para comprobar la cadena de propiedad”. Si usted, como la mayoría de la gente, no está familiarizado con la ciencia de la criptografía y la encriptación, esto puede parecerle ininteligible. Pero los miembros de esta lista de correo sabían muy bien a qué se estaba refiriendo Nakamoto con estos términos.
Este sistema usaría métodos de criptografía para permitir a los usuarios intercambiarse dinero sin divulgar información vulnerable sobre ellos o sus cuentas financieras. De hecho, está diseñado para poder operar fuera del sistema bancario tradicional y permite a las personas enviarse dinero digital directamente de unos a otros, sin intermediarios. No son necesarios bancos ni compañías emisoras de tarjetas de crédito. Tampoco, procesadores de pagos ni ninguna otra tercera parte en la que depositar nuestra confianza para asegurarnos de que el dinero llega a su destino. Es, por tanto, una especie de efectivo electrónico. La revolución bitcoin ha comenzado.
La red bitcoin, usa criptografía de clave pública y establece una serie de reglas que tienen que seguir los ordenadores conectados para poder participar en la misma colaborando con el fin de mantener la integridad del sistema monetario. También, cualquier persona con un ordenador puede formar parte de esta red, ayudar a mantenerla y pagar y recibir en una divisa digital común. El objetivo final es reemplazar el sistema existente de pagos y de creación monetaria en todo el mundo por uno donde los ordenadores, y no los bancos, estén a cargo de mantener la honestidad del sistema. Pero todos los intentos anteriores al de la red bitcoinfallaron.
¿Había alguna razón para pensar que la idea de Nakamoto funcionaría? Muchos de los miembros del grupo que leyeron la declaración de intenciones no vieron ninguna razón para ello. Unos pensaban que nadie querría tener activos tan inflacionarios. En este sentido, bitcoin lo fue en sus inicios, pues la velocidad de creación de la nueva moneda frente a la cantidad disponible era alta y esto provocaría que el precio fuese muy volátil y que probablemente bajase, pues la cantidad creada (oferta) sería mucho mayor que la demanda. Otros consideraban que no sería capaz de escalar lo suficiente, es decir, sostener un incremento considerable de usuarios y transacciones. Y otros, que el sistema sería hakeable por “los malos”. Satoshi hizo caso omiso de todos ellos. Bitcoin poseía dos cualidades que ninguno de los sistemas anteriores, tenían: (entre algunos intentos previos de implantar dinero digital se encuentran el B-money, de WeiDai, o el Bit gold, de Nick Szabo), por un parte, un registro prácticamente inmutable que podría contener todas las transacciones agrupadas en bloques y que los usuarios de la red podrían verificar fácilmente (a esta forma de agrupar las transacciones, Satoshi la llamó blockchain, “cadena de bloques”); y, por otra, una serie de reglas para incentivar a los usuarios con el objeto de que actuaran de forma honesta, mantuvieran copias de la blockchain actualizadas y la red se mostrara robusta frente a posibles ataques.
Satoshi, además de presentar el funcionamiento teórico de bitcoin, creó la primera implementación del software.Bitcoin es un software, es un sistema monetario, es una red. Cualquier persona puede ejecutar este software en su ordenador y este buscará otros ordenadores en todo el mundo que ejecutan el mismo software y que son parte de la red bitcoin. Establecerá conexiones con ellos y podrá crear y propagar transacciones y bloques si siguen las reglas establecidas en el protocolo.
Nadie controla bitcoin y todos controlan bitcoin. Eso forma parte de su fortaleza, pues si la mitad de los nodos (así se denominan los ordenadores que ejecutan el software y aseguran que se cumplan las reglas) o menos deciden comenzar a seguir unas reglas diferentes, las transacciones y los bloques propagados por estos nodos nocivos serán rechazados por los nodos honestos; esto hace que para actualizar las reglas de bitcoin sea necesario el consenso absoluto entre todos los nodos de la red. Por otro lado, para poder manipular las transacciones, más de la mitad de los nodos tendrían que ponerse de acuerdo. Teniendo en cuenta que la cantidad de nodos de bitcoin estimados supero los 10.000, sería muy complejo que esta manipulación pudiese lograrse.
Sin embargo, las reglas de generación de estas monedas son inalterables: la cantidad máxima de bitcoins está fijada de antemano y es de 21 millones de unidades. Por tanto, se puede decir que la red bitcoin está a salvo de las decisiones de gobiernos y bancos centrales, que emiten moneda ordinaria y reducen así su valor. 3 de enero de 2009. Bitcoin comienza a funcionar. Ese día, el mundo financiero cambió. Por primera vez en la historia del dinero, se puso en marcha un sistema completamente independiente de cualquier institución o autoridad, un sistema que se basa en la confianza por colaboración, comunicación y computación a través de la criptografía Este sistema permite a la gente intercambiar valor, transmitir dinero y este dinero se llama bitcoin. A diferencia de cualquier otra forma monetaria conocida hasta la fecha, la validez de una transacción en bitcoins puede ser verificada por cualquier usuario que participe en la red, por lo que no se puede censurar, confiscar, falsificar ni congelar.
¡A JUGAR!
1) Disponga tres de las seis monedas de forma tal que haya una en cada fila horizontal y una en cada fila vertical.
2) Ahora, con seis monedas haga lo mismo: siempre dos en cada fila, vertical y horizontal. Piense, porque hay seis
soluciones diferentes. (La solución la puedes enviar a direccionnmo@gmail.com)