POR DANIEL DEU

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HALLEY Y SUS COMETAS

John Dewey, en su obra “Democracia y Educación”, identificaba educación con comunicación. Para él, cuando nos comunicamos estamos participando de algo en común. No es una acción simplemente mecánica, sino por el contrario, es el intento de percibir el mismo grado de conmoción interna emocional que siente el otro (consentir).

Por medio de la comunicación, nosotros podemos construir o destruir una relación de confianza y amistad, influimos sobre otras personas y somos influenciados por ellas; aprendemos a conocernos y a entender cómo somos recibidos por los demás. A través de la comunicación el individuo obra de tal manera que modifica sus actitudes, permite aculturar, educar y expresar sentimientos. Técnicamente solemos decir: “el emisor influye sobre el receptor”; “el emisor es quien se modifica por su propia emisión, la que repercute o influye en el receptor como impacto”.

Si queremos expandir nuestra inteligencia interpersonal, es de suma importancia que podamos adquirir y manejar pautas de comunicación elementales, como ser: buena atención, una correcta expresión oral, sensibilidad a las formas no orales de comunicación, entre otras. 

No siempre las palabras son sinónimo de comunicación. A veces son ellas las que nos provocan aislamiento de los demás y de nosotros mismos. Es por este motivo que la comunicación en silencio no será descuidada como experiencia. En la decodificación sensible de lo dicho y lo no dicho o simbólica, radica la verdadera especialidad del profesional, quien deberá aprender no sólo dicha lectura, sino a encuadrarla dentro de los lineamientos de lo objetivo. A continuación, te contaré una historia en dónde a causa de los “chismes”, todo el personal de una empresa quedó al desnudo.

Roger era el presidente de una importante compañía productora de instrumentos de precisión para cirugía cardiovascular. Le avisa a su secretaria que a media tarde organice una reunión con el gerente general, Michael Galaguer. Alrededor de las tres y media de ese día, Roger recibe amablemente a Michael y le transmite el siguiente comunicado: “el viernes que viene, aproximadamente a las 5 de la tarde, el cometa Halley estará en esta área. Se trata de un evento que ocurre cada 78 años. Por favor, reúna a los funcionarios en el patio de la fábrica, todos usando casco de seguridad, que allí les explicaré el fenómeno. Si estuviese lloviendo, no podremos ver el raro espectáculo a ojo desnudo; en ese caso, todos deberán dirigirse al comedor, donde se exhibirá un documental sobre el cometa Halley”. 

Inmediatamente, con el mensaje archivado en su mente, Michael se dirige a la oficina de Tom que es el supervisor general a quien le comunica el siguiente mensaje: “Por orden del presidente de la compañía, el viernes a las 5 de la tarde, el cometa Halley aparecerá sobre la fábrica. Si llueve, por favor, reúna a todos los funcionarios, con casco de seguridad, y encamínelos al comedor, donde el raro fenómeno tendrá lugar, lo que sucede cada 78 años a ojo desnudo”. Le agradeceré que a la mayor brevedad lo ponga en conocimiento al Jede de Producción.

Tom recibe una llamada, termina de tomar su café y se dirige a la oficina de Carter, quien tiene bajo su responsabilidad todos los procesos productivos. Cumpliendo con la orden de Michael, le comunica: “A pedido de nuestro querido Presidente, el científico Halley, de 78 años, aparecerá desnudo en el comedor de la fábrica usando un casco, pues va a ser presentado un filme sobre el problema de la lluvia en la seguridad. El Presidente llevará la demostración para el patio de la fábrica”. Le agradeceré que a la brevedad nuestro capataz tome cartas en el asunto.

Por los parlantes de la fábrica se oye un mensaje que dice: “Señor Fitman, tenga la amabilidad de presentarse en la oficina del señor Carter”. Pasado algunos minutos ambos se encuentran en el lugar indicado. Gracias por venir mi apreciado amigo, necesito pedirte que comuniques el siguiente mensaje a todos nuestros operarios. “El viernes a las 5 de la tarde, el Presidente, por primera vez en 78 años, va a aparecer en el comedor de la fábrica para filmar a Halley desnudo, el famoso científico y su equipo. Todos deberán estar allí usando casco, pues será presentado un show sobre la seguridad en la lluvia. El presidente llevará a la banda para el patio de la fábrica”. Algo confuso con el mensaje, Fitman asiente con la cabeza y sale de inmediato a pasar el comunicado a todo el personal.

Frente a los operarios les dice: “Todo el mundo desnudo, sin excepción, deben estar con los trabajadores de seguridad en el patio de la fábrica a las 5 de la tarde, pues el presidente y el señor Halley, guitarrista famoso, estarán allí para mostrar el filme bailando en la lluvia. En caso de que comience a llover de verdad, lo que ocurre cada 78 años, hay que irse con el caso para el comedor, pues el show será allí”. Es difícil de explicar con palabras la comunicación gestual que irradiaba de la gente.


Como si esto fuera poco, se le ordenó al jefe de personal que enviara por correo interno un comunicado a todos los integrantes de la empresa. Dicho aviso decía lo siguiente: “El viernes, el presidente cumplirá 78 años y liberó a todo el mundo para una gran fiesta, a las 5 de la tarde, en el comedor. Van a estar allí, pagado por él, Halley y sus Cometas.

Todo el mundo debe estar desnudo y usando el casco de seguridad, porque la banda es muy loca y se va a formar tremenda fiesta en el patio, inclusive con lluvia”. Cuando alguien transmite un mensaje oral, le agrega o le quita palabras de acuerdo con su propia percepción de los hechos. Los niños de ayer eran conscientes de ello cuando jugaban con sus compañeritos al “teléfono descompuesto”, consistente en contarse sucesivamente una historia. Y lo que en el juego es teléfono roto, en los adultos se denomina chisme. No hagas caso de chismes, pues es posible que sólo digan parte de la verdad.

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