POR DANIEL DEU

Nuestro Blog

PRIMERAS EXPRESIONES DEL AJEDREZ EN LA ARGENTINA (Parte VII) “El imborrable legado del Torneo de las Naciones de Buenos Aires 1939"

La Segunda Guerra Mundial comenzaría el 1° de septiembre de 1939; justo la jornada en que principiaba la ronda final del Torneo de las Naciones en Buenos Aires.

La Argentina, que geográficamente quedaba bastante al margen de la arena principal de los conflictos armados que se desataron en ese crucial año de 1939, con los dispositivos preparados para alimentar a quienes sobrevivieran, y con un clima interno de, con sus bemoles, una suerte de recuperación política, económica y social, no podía ser más que el lugar ideal para albergar los Juegos de ajedrez.  Y en ese clima, sólo tres años antes de su comienzo, más exactamente el 17 de diciembre de 1936, nacería en el barrio de Flores de la capital argentina Jorge Mario Bergoglio, con el devenir del tiempo, habría de convertirse en el primer papa americano bajo el nombre de Francisco.

Y esos Juegos, que fueron los primeros en no disputarse en Europa, lo fueron no solo por méritos propios de la Argentina, muy probablemente, sino también, quizás, como testimonio vivo de una señal de que el Viejo Continente  no podía ser, ese año de 1939, sede de nada gozoso.

El Viejo Continente sería, en esas circunstancias, más viejo (y menos sabio, paradójicamente) que nunca.  Allí, el tablero de ajedrez debería dejar su lugar a otro tablero, más amplio: el configurado por un auténtico polvorín que devendría en un escenario dantesco (que no solo afectaría por cierto a ese continente).

Los trebejos serían entonces reemplazados por armas.  Y los jugadores por soldados.  La victoria o derrota (ya que las tablas, la pacificación, estaban por cierto imposibilitadas de acordarse) no sería medida en este caso en resultados deportivos, sino que se darían signos inequívocos y universalmente extendidos de muerte, destrucción y dolor.

 

      Un Torneo para el recuerdo.  El triunfo alemán y la ratificación de la buena actuación argentina.

Las octavas Olimpíadas de ajedrez de carácter oficial se hicieron en 1939 por primera vez fuera de Europa.  Y fue Buenos Aires el lugar elegido para ese acontecimiento.

La competencia se llevó a cabo en el Teatro Politema de la avenida Corrientes 1490 de la capital argentina entre el 24 de agosto y el 19 de septiembre.  El Politemia, que había sido creado en 1879, originalmente con destino a la actividad circense, devino en una de las principales salas teatrales de la ciudad para el momento de los Juegos. 

El público podía seguir las partidas desde los palcos o circulando por los pasillos delimitados entre las mesas de juego, ubicados en el centro de la sala y los que se hallaban a los costados en forma de herradura.

Participaron 27 equipos, alcanzándose con ello una cifra récord.  Se destacó, en este plano cuantitativo, la presencia de numerosos conjuntos latinoamericanos, los cuales, a excepción de la Argentina, tuvieron su debut en los Juegos.

Ante tan nutrida participación fue necesario hacer una preliminar clasificatoria, conformada por cuatro grupos, y luego una final, separada en dos grupos.  De esa forma, y por vez primera desde los Juegos de 1927, se usó un sistema distinto al clásico round robin (o todos contra todos).

A la final principal, por la Copa Hamilton Russell, accedieron los cuatro primeros de los grupos.  Y a la final, que resultó “de consuelo”, por la Copa Argentina, arribaron los restantes equipos.

Frente a la especial situación causada por el inicio de la guerra, se disputaron sólo 928 de las 1.012 partidas programadas, ya que algunos encuentros, no llegarían a ser realizados.

Hubo de movida algunas deserciones importantes, entre las que se pueden mencionar las de las fuertes Hungría y Yugoslavia.  Lo propio aconteció con países menos poderosos como Suiza, España y Bélgica.  La Unión Soviética, siguió sin aparecer en las Olimpíadas de ajedrez, en las que habría de brillar a partir de 1952, cuando recién debutara, comenzando una serie triunfal prácticamente ininterrumpida que se prolongaría hasta su desaparición como Nación.

Otros aspectos notorios fueron la reaparición de Alemania y la no participación de los EE.UU., pese a ser el campeón vigente.  Alemania, por su parte, presentó un equipo reforzado con jugadores de la Austria anexada.  Además de los alemanes, se anotaron como favoritos Polonia y Checoslovaquia, en este caso con un fuerte equipo pese a que Flohr había emigrado a la URSS.

A la Argentina se la veía también con posibilidades, por el hecho de ser local, lo que le evitaba cansadoras travesías interoceánicas, pero que no la eximía de otras presiones, vinculadas con la organización.

Después de muchos esfuerzos, se logró que Cuba, de la mano de José Raúl Capablanca, participara del Torneo.  Al garantizarse la presencia del maestro cubano, se generaba un verdadero polo de atracción para los aficionados de nuestro país y del mundo, al incluirse el condimento de una eventual partida revancha contra el campeón del mundo, Alekhine, quien lo venciera en aquel match de Buenos Aires de 1927, y que era el líder del equipo francés.

 

El comienzo de los Juegos ocurrió el 24 de agosto de 1939, fehca que quedaría marcada como histórica para el ajedrez argentino.

No hubo demasiadas sorpresas en la primera fase, Polonia, el Protectorado de Bohemia y Moravia e Inglaterra dominaron el Grupo 1, accediendo a la final también Brasil, a partir de su triunfo frente a Canadá.  En el Grupo 2, pese a perder con Alemania, se impuso Letonia.  Ambos se clasificaron junto a Chile, quien hizo gala de su juego sólido dejando afuera de la final a Bulgaria.  Por su parte Francia de la mano de Alekhine, accedió desde un cuarto puesto.

El Grupo 3 fue dominado ampliamente por Argentina, demostrando una buena preparación, y dejando atrás a Lituania, los Países Bajos y Dinamarca.  El desempeño argentino en esta etapa fue muy promisorio, ya que le ganó a todos los rivales por 2 y medio a 1 y medio a Lituania, Dinamarca e Islandia; por 3 a 1 a los Países Bajos; por 3 y medio a medio a Irlanda, y por 4 a 0 a Ecuador.

Del Grupo 4 se clasificaron Suecia, Estonia, Palestina y Cuba. 

El 1° de septiembre de 1939 debía comenzar la ronda final con los mejores 16 equipos, los que irían en busca de la Copa Hamilton Russell.

Como consecuencia de la guerra, Inglaterra se retira y no es reemplazada, con lo cual quedan para la final 15 equipos.

Transcurrida la fase final, Alemania fue primera invicta con 36 puntos, en segundo lugar quedó Polonia, que perdió dos cotejos, con Suecia y con los Países Bajos.  Completó el podio Estonia con 33 puntos y medio.  Suecia fue cuarta con 33 puntos y Argentina quedó quinta con 33 y medio.  El sexto lugar quedó en manos del Protectorado de Bohemia-Moravia con 32 puntos.

La Argentina, al finalizar quinta, confirma la buena actuación de Estocolmo 1937, queda a sólo medio punto del cuarto (Suecia), y a un punto del tercero.  El equipo nacional estuvo integrado por Grau, Piazzini, Jacobo Bolbochán, Guimard y Pléci.

Fuente: H.S.N., Sergio Negri y Enrique J. Arguiñariz. “Historia del ajedrez olímpico argentino –la generación pionera 1924-1939-”. Secretaría Parlamentaria, Dirección General de Publicaciones,2012.-

ACTIVIDAD PARA PENSAR

A JUGAR!

¡A JUGAR Y DIVERTIRSE!

A Paul Sloane le encantan los desafíos relacionados con el pensamiento lateral. 

Cuenta que cierto día, dos hombres que eran buenos amigos y no se veían desde hacía muchos años, se encontraron de repente pero no se dirigieron la palabra.  Ninguno de los dos era sordo o mudo y no existía prohibición de hablar en el lugar donde se encontraron.  ¿Por qué no se dirigieron la palabra?

ALGUNAS CLAVES:

Pregunta: ¿Los dos hombres se reconocieron y se saludaron?

Respuesta: Sí.

P: ¿Estaba cerca uno del otro?

R: Sí.

P: ¿Estaban bajo vigilancia o supervisión?

R: No.

P: ¿Tenían miedo a ser escuchados?

R: No

 

 

 

Fuente: Paul Sloane & Des MacHale.  “Pensamiento Lateral para la Creatividad”.  Ediciones de Mente.   (La solución la puedes enviar a danieldeup@gmail.com)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *